Kablammo!

ASH. 2015.

El Uncut que compré para entretener la espera en Keflavík el martes pasado me puso al día sobre este regreso de los irlandeses después de cinco años de silencio desde el puñado de singles (26) que dejaron caer al final de la última década, y siete años después de su último disco.

No importa, el tiempo no ha pasado por ellos ni por su música. Bienvenidos sean. "Kablammo!" es una avalancha de sonido festivo y jovial que alegra la escucha, conmueve el espíritu y pone en marcha tu cuerpo. Bien, porque estamos ya en verano y los días son largos, y cosas así se agradecen en tu reproductor.

Una mezcla equilibrada de pop y power pop con subyugantes baladas como "Moondust", "For eternity" (en la línea del mejor Lennon de primeros de los 70, el de "Mind games") o "Anything is possible" (éste solo en la edición de luxe, ya estamos otra vez con estas cosas), un tema cargado de optimismo y de vida: todo es posible, sólo tienes que intentarlo. Cualquiera de las tres son momentos felices entre una selección de temas contundentes en diversos grados, desde los iniciales "Cocoon", "Let ride" o "Machinery", el muy punk "Go!Fight!Win" o el ahí vamos con todo "Shutdown". En fin de todo un poco para acabar con un guiño deliciosamente pop en "Bring back the summer". 

Y (también en la edición de luxe) una visita agradable al clásico "This time tomorrow", de The Kinks, una banda que sin duda les dejó huella, rastreable en su obra.

Un disco para disfrutar sin necesidad de colgarle ninguna de las nuevas etiquetas, por mucho que estén al uso las de indie o rock alternativo (¿alternativo a qué?). Aquí están de nuevo Ash, en su original formato de trío, y se llame lo que se llame, es solo rock and roll pero nos gusta.

Recomendado por Juan J. Vicedo

Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=YWsP94QEv4Q




Specials

THE SPECIALS. 1979.

Se dice, se cuenta... que en uno de aquellos festivales que anunciaban el cambio de década a los 80, Pete Townshend se encaró con un público que no le prestaba demasiada atención diciendo: ¿"Qué es lo que preferís, seguir bailando con los Specials?" 

Y la verdad es que sí, cuando empezabas a mover los pies con los de Coventry no había modo de pararlos. Ska acelerado, tan vertiginoso como el punk, que se te metía por las venas, respiraba en tus poros, agitaba tu cerebro, y te obligaba a pedir más, siempre un poco más. 

Su disco "Specials", de 1979, producido impecablemente por un Elvis Costello en estado de gracia, ese Costello cuya meta era todavía divertir y divertirse y que después se dio cuenta de que era músico trascendente. 

Poco que decir de este disco, hay que sentirlo. Empieza con el hit "A message to Rudy", a un ritmo que te permite ir situándote con comodidad, ir soltándote poco a poco, con un aire desenfadado y un estribillo para corear todos juntos. Casi tres minutos. Uno más que "Do the dog", arrollador, en el que la percusión inicial te avisa que esto ya va en serio, que muevas tus pies, tus caderas, tus brazos, el alma misma. Y después "It's up to you" con un bajo que te marca el camino y percusiones que te lanzan hacia arriba, guitarras calientes. Y después... y después... hasta 14 temas incendiarios e incendiados, que te levantan el espíritu. Por cierto, Costello se debió olvidar de editar el interminable "Too much too young", momento que puedes aprovechar para abrir otra cerveza.

Sí, Pete, es normal que la gente prefiriese seguir bailando con los Specials. Ya se sabían Quadrophenia de memoria y la vida estaba en las calles, no en el cine.

Recomendado por Juan J. Vicedo



Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=cntvEDbagAw

Something to say

JOE COCKER. 1973.

Nos vamos hasta el principio de la década de los 70, hasta el momento en que un crío de 12 años compra un single que tiene que oír a escondidas para evitar comentarios jocosos en el hogar familiar. Ese single era "Pardon me, sir", una pieza magistral de Joe Cocker, no suficientemente valorada ni conocida en el conjunto de su obra. De hecho, en el álbum del que procede hay temas mucho más divulgados, como "High time we went" o "Something to say", que le dio nombre al disco en Europa (en los USA se llamó simplemente "Joe Cocker").

No exagero si digo que ese single cambió (o modeló, o encaminó) mi percepción de la música. Siempre estaré en deuda con Joe Cocker por eso.

El álbum es escandalosamente bueno, con unos cortes que te rompen en dos al oírlos. Los ya citados, el "Midnight rider" de los Allman, igualmente arrollador pero enriquecido por la garganta de Cocker, Black eyed blues, que fue el más radiado, She don't mind (la cara B de aquel single) y unos temas negros, muy negros, como son "Do right woman", de Dan Penn (con un dúo vocal con Viola Wills que nos sumerge en el territorio de Janis Joplin), "Woman to Woman" y "St. James Infirmary".

Dato curioso e inhabitual es que la mayoría de los temas los firma el propio Cocker, casi todos con Chris Stainton, que anda por ahí junto con dos bateristas de lujo: Jim Keltner y Alan White.


Recomendado por Juan J. Vicedo


Si no puedes reproducir el contenido, pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=N5FUrPlmoyQ

Shake some action

Juan J. Vicedo estuvo allí


Los Flamin' Groovies haciendo lo que saben hacer, es solo rock'n'roll pero nos sigue gustando. 

Fue un martes cualquiera, el del día 9 de junio, en la Sala Stereo, y allí estábamos algunos, con un tercio de Budweiser en la mano, como debe ser.

El fin de fiesta fue así.