THE LODGER. 2021.
Las canciones de este disco huelen a lluvia. El clima norteño crea un ecosistema de luz tibia que inunda las melodías, de gotas de lluvia que brillan en los punteos de guitarra, de piedra comida por la humedad en la que se reflejan las bases rítmicas. Las raíces de The Lodger están en el Yorkshire y definen su música, les acercan emocionalmente más a Glasgow que a Londres, aunque la distancia geográfica en millas desde Leeds a uno y otro punto pueda indicar otra cosa. Ben Siddall ha recuperado después de una década su proyecto y nada parece haber cambiado, siguen a su lado Joe Margetts al bajo y Bruce Renshaw a la batería, las canciones buscan el camino directo a tu corazón y una sensación de cómoda contemplación del paso del tiempo se instala en ti. Y ves la lluvia en los cristales de tu memoria. Suena, por ejemplo, "There is something in my eye".
El cuarto álbum de The Lodger desde 2007 te lleva en media hora a lugares que conocías, al torrente exquisito que nos llega desde hace tiempo de las tierras en las que el cielo es gris y la música salpica a su alrededor colores suaves. Es imposible no sentir alegría al escuchar la secuencia perfecta con la que arranca el disco, canciones extraídas del lado luminoso de la calle, como "Black and white (Pete's theme) y la gozosa "Dual lives". Exquisito y preciosista, concebido en un mundo que a principios de 2020 no adivinaba la tragedia y pulido en los días de encierro y aislamiento que siguieron, Cul-de-Sac of love nos devuelve a una época anterior, esa que sigue viva en nosotros y nos hace mirar hacia afuera cada mañana.
Recomendado por Juan J. Vicedo
Si no lo escuchas, prueba con el enlace https://www.youtube.com/watch?v=DSaTo7o-N7Q