OH BRO! 2022.
“Move into the country”, primer disco de Oh
Bro!, banda formada por músicos veteranos de la escena murciana, se abre con “Hello”,
saludo de bienvenida que parece una despedida y que te lleva al campo, al reino
de la música country. Es solo un anuncio de que los buenos tiempos volverán, el
breve preludio que se va antes de empezar y entonces ya no estás en América, lo
que oyes se gesta en la otra orilla del Atlántico, es pop anglosajón, es la
invasión británica, son armonías coloreadas, es, nena, lo que me gusta de ti,
“What I like about you”, y una canción así solo puede terminar con las palabras
rituales: yeah, yeah. Carlos Bañón, que da el tipo de granjero de Arkansas, es
capaz de sintonizar nuestros espíritus con las radios piratas que emitían en Inglaterra
en los años 60. El viaje de ida y vuelta a los Estados Unidos se hace con
sonidos de violín, acercándonos a la frontera de Texas, valle abajo, donde
Dylan nos dejó y The Long Ryders nos recogieron hace ya décadas, y esto que
escuchas sigue siendo pop, “Lean on me”, con la firma de Pito Hervás, pero no viene
de ningún transistor sino que se escucha tras las puertas de las cabañas. Es
hora ya de cruzar la línea y “To cross that line” es decididamente sonido de
granja, fiesta campera, bourbon y dobro, el sentido de hacer lo que debes
hacer, no importa si está bien o mal, está escrito en ese verso para corear,
“it doesn’t care what’s right or wrong”, para bailar mientras lo cantas. Con
“Another chance”, de Carlos Vudú, la música se ensucia de grasa, avanza como un
tren de mercancías por viejos raíles, Raúl García le marca el ritmo con los
tambores, los grandes espacios se achican, te adentras en desfiladeros sin luz,
y cuando sales a cielo abierto es ya otra historia la que se cuenta, “Suzie
come home”, y Suzie no está, la canción llora crepúsculo y soledad, lágrimas de
lap steel, un arco de violín que te lleva en la dirección de ese sentimiento
que haces tuyo. Una pausa, la justa para darle la vuelta al disco y quedarte en
el país inacabable. “Move into the country” es Woodstock al atardecer, ese año,
ese siglo y esa vibración, es el ritmo que une a los músicos con quienes les
escuchan, la voz que te urge a estar ahí, los coros que lo refrendan, una
canción que es un lugar a donde ir, donde quiera que esté ese lugar. “Rain
comes down my head”, con la melodía que emerge de ella, te va a mojar como la
lluvia, y hay coros que son gotas que te salpican, y hay guitarras que tienen
los sonidos de la pradera, voces que son belleza. Ya no hay regreso posible,
“Feel like an angel” es música que te arrastra por la noche, que baila entre
las nubes, voces que se pisan y un violín, el de Irene Cano, que las pastorea.
Pides más, y “Keep your blues away” es esa canción que nunca esperas si no es
de músicos del viejo Sur, pero estos, Oh Bro!, son de Murcia, y da igual, son
honestos, son sureños. Ya la aguja busca el centro del disco y “You were my
water” es cantarle al amor en torno al fuego, es el lecho acústico del río, las
voces desnudas en la corriente del agua. “Goodbye”, que retoma la música del
saludo inicial, no es un adiós, es la promesa del regreso, la despedida desde
el otro lado de la frontera. Ellos la han cruzado, pero tú no lo sabrás si no
escuchas sus canciones. “Move into the country” es un disco que ha crecido
entre espigas y vientos, y llega hasta nosotros abriéndose paso en la calima,
un regalo de luz inesperado. Búscalo, no cejes, lo auténtico no tiene precio.
Recomendado por Juan J. Vicedo
(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=ZqxuZC92MJg
