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Some are / Moss garden

 REMI CARRERES. 2026.


Remi Carreres da por finalizada la revisión de la etapa berlinesa de Bowie. Eso dice. A Bowie se sabe cuándo se llega pero nunca cuándo se dice adiós. Él lleva toda su vida enganchado a nuestro alienígena favorito, de una manera u otra. El caso es que lo que empezó en 2021 con su disco The Visitor y continuó con varios singles digitales culmina ahora con un nuevo sencillo, disponible solo en su bandcamp. Elige dos piezas, ambas coescritas por Bowie y Brian Eno, a las que les da la vuelta para que sigan siendo genuinas. En esto es un maestro.

La primera es “SOME ARE” y la elección no parece casual: se dijo cuando apareció como bonus en la reedición de Low que la composición no databa de las sesiones berlinesas sino que nació antes, como parte de la banda sonora de The Man Who Fell to Earth – precisamente el trabajo que originó el título The Visitor -. Volvería, por tanto, Carreres al punto de partida de hace cinco años. En cualquier caso, “SOME ARE” es un descarte con vida propia, como lo demuestra el tratamiento que le dio Philip Glass en su Low Symphony, en 1993. Carreres se separa suficientemente de todo lo anterior para verlo con nueva perspectiva en 2026. Donde la voz de Bowie domaba la música y se mecía sobre ella, donde Glass aportaba tintes sinfónicos confrontando clasicismo y minimalismo, él se decide por traer el tema a un espacio de caos y perplejidad, en el que al piano que conduce la pieza se oponen interrupciones, silencios, reinicios, distorsiones y en definitiva una visión en la que la luz y la sombra luchan. Una versión breve, menos de tres minutos, en la que cabe todo lo que Bowie imaginó en ella: inaudibles aullidos de lobo, soldados napoleónicos en el invierno moscovita o una entrada arrugada para ver un partido del Crystal Palace. Cabe todo eso y lo que quieras imaginar en el paseo sintetizado que nos propone este nuevo acercamiento.

La segunda pieza, “MOSS GARDEN”, retoma donde Bowie la dejó la visita al jardín de Kyoto que aparece en su álbum ‘Heroes’. Sin embargo, al suprimir la parte musical del koto, Carreres la aleja del paisaje japonés y de su sentido meditativo, y la devuelve a su sitio, al escenario de la Alemania dividida en que fue concebida en la segunda mitad de la década de los setenta. Así, de ese modo, la hermana con el resto de instrumentales del disco al que pertenece originalmente. Es en el sonido de un futuro incierto, de una promesa de desolación, donde Bowie renace medio siglo después, en un Berlín que ya no existe.

Bienvenida, pues, esta última entrega. Bien podría Remi Carreres, siguiendo la estela de lo que Bowie hizo con All Saints, recopilar las versiones berlinesas de estos años en un disco para regalar por navidad. Sería un regalo por el que valdría la pena pagar.

SOME ARE / MOSS GARDEN ha sido realizado por Remi Carreres en DBK Estudio, y mezclado y masterizado por Carlos Ortigosa en Karl Sound Studio. Arreglos, sintetizadores, diseño de portada y producción son del propio Carreres.

Recomendado por Juan J. Vicedo

(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)

An Index of Metals

REMI CARRERES. JUAN ANGEL GÓMEZ. 2024.

En estos tiempos que corren, y con la gente entretenida en otras músicas, los nombres de Brian Eno y Robert Fripp sugieren un mundo paralelo en el que ya casi nadie habita y al que pocos viajan. Remi Carreres, obstinado en jugar con los sonidos de ese mundo que ha hecho también suyo, se ha juntado con otro veterano, Juan Ángel Gómez, para regresar a un período tan lejano como una galaxia, la segunda mitad de la década de los 70, desenterrar tres álbumes cruciales y reinterpretarlos.

Fue en 1975 cuando Eno, barajando sus cartas de estrategias oblicuas, creó “Another Green World”, un espacio personal, minimalista y extraño, que señalaba una nueva dirección. Música para salirse del camino. “Evening Star”, su colaboración con Fripp, vio la luz casi al mismo tiempo, emisiones drónicas y cintas de loops, viajes a lo desconocido. En esas aventuras experimentales y en “Music for Films”, publicada por Eno tres años más tarde, se detiene “An Index of Metals”, la reinterpretación que un valenciano y un alicantino hacen de la obra de los dos brujos ingleses. Osadía que se agradece, porque no son de esperar hoy propuestas como esta, dirigidas a un público menos que minoritario.

Hay que saberse la lección dormido para alumbrar una obra así. Carreres y Gómez viajan a oscuras por el universo de Fripp y Eno, se reconocen en él y le dan forma con la misma libertad con que sus creadores lo concibieron. La experimentación no es algo que se guarde en un cofre para que permanezca inmutable, carece de sentido si no se sigue experimentando, viendo cómo la materia se degrada ante tus ojos y se reconstruye. Remi Carreres y Juan Ángel Gómez encuentran texturas diferentes, variaciones sutiles, profundizando en los sonidos industriales, ralentizando el paso del tiempo. A veces los sonidos surgen de la tiniebla, a veces la búsqueda llega más lejos y encuentra matices y colores que no están en las grabaciones originales. Se abren puertas que estaban entornadas, se ofrecen nuevas perspectivas del abismo y visiones diferentes de la luz. EnoCarreresFrippGómezNoPussyFooting. Seis piezas cortas: M386 – The Big Ship – Zawinul/Lava – Patrolling Wire Borders – Two Rapid Formations – Wind on Wind. Después, An Index of Metals, la absorción en el tiempo infinito, la espiral, el no retorno. Esto es un baño de sensaciones, un estanque oculto en el que quizá un día muy antiguo te sumergiste, y es bueno volver a él, dejarte llevar, cruzar fronteras de la mente, en las notas misteriosas de la guitarra de Juan Ángel, en los pasajes hipnóticos que dibuja Remi.

El CD se puede encontrar en Discos Amsterdam (Valencia) y Naranja y Negro (Alicante), o pidiéndolo a draculias@protonmail.com


Recomendado por Juan J. Vicedo

(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)

The Visitor

REMI CARRERES. 2021.

En 1993 Bowie quiso felicitar la navidad a sus amigos regalándoles un disco en el que había reunido piezas instrumentales que abarcaban desde su período berlinés hasta “The Buddha of Suburbia”. Incluyó también la sinfonía que Philip Glass grabó a partir de “Low”. Tituló el disco “All Saints” y solo hizo 150 copias. Mucho antes de eso, en 1976, Bowie era Thomas Jerome Newton, un extraterrestre que vino a la Tierra, y que hacia el final de la película que cuenta su peripecia grabó un disco, “The Visitor”, música espectral que llegó a las tiendas en el celuloide pero que los mortales no llegamos a conocer en las tiendas reales. Solo existía en la ficción, y posiblemente también en la mente del genio, porque no tardaríamos en escuchar “Low” y se parecía mucho a lo que imaginábamos.

Ahora el músico valenciano Remi Carreres cierra el círculo, publicando un excelso disco de música instrumental de Bowie, con piezas del período que abarca de “Diamond Dogs” a “’Heroes’”. Y sí, lo titula “The Visitor”, y publica una edición en CD de tirada limitada, 100 ejemplares. Ni siquiera los 150 de “All Saints” pero, para los que no lo consigan, quedan las descargas digitales en su bandcamp, un formato en el que Bowie fue a su vez pionero. Hay mucho Bowie en las células de Remi Carreres. Y se nota en el modo de abordar esta colección de música, que es tan fiel a Bowie en el espíritu que le permite, valga la paradoja, alejarse de los originales en la forma. Lo descubres cuando la escucha se abre con “V-2 Schneider” y no están ahí ni el saxo ni la letanía ominosa sino un exultante disparo para llenar la pista de baile bajo luces estroboscópicas que yo imagino blancas. Esa misma fidelidad sembrada de traición la destiló el propio Bowie cuando en el año 2000, en Glastonbury, desnudó a “’Heroes’” de épica y lo vistió con sonidos danzarines. Solo cuando amas tanto a Bowie puedes hacer lo que ha hecho Remi Carreres, un músico que en el siglo pasado apareció en proyectos con nombres tan sospechosos como “Glamour” o “Comité Cisne”.

The Visitor” no es un tributo ni un disco de versiones, es mucho más. Es tanto como revivir al auténtico Bowie haciendo que suene distinto. Remi Carreres nunca pierde de vista los originales pero se sale del camino cuando quiere, y “Warszawa” ya no es un velo tenebroso sino un agujero de metal, y se atreve a reconstruir “Future Legend” sin su espeluznante monólogo, a inocularnos elevadas dosis de inquietud y alienación con un tejido musical que es suyo sin dejar de ser Bowie. Puedes entretenerte en buscar las siete diferencias a lo largo del disco. Que si no está el saxo, que si no está la armónica de “A new career in a new town”, que si el bajo o la batería que no te esperabas aparecen en “Warszawa”, que si hay un sample de Kraftwerk… Pero nada de eso importa realmente si lo que quieres es sumergirte una vez más en el universo de Bowie (y en parte también de Brian Eno) y sentir que ese mundo de sensaciones es eterno y, como tal, se renueva constantemente.

Recomendado por Juan J. Vicedo

(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)