LLOYD COLE. 2006.
Hay gente que hace su carrera al revés, empezando por la cima y descendiendo, y a veces es por que el fogonazo inicial oculta que detrás no hay nada. En otros casos, ese deslumbramiento que les hace famosos con fecha de caducidad oculta un universo musical mucho más sutil, un tiempo en el que todo transcurre sin urgencias, en que el espacio se llena de matices. Lloyd Cole es de éstos. Tras el estallido de su debut acompañado por The Commotions, "Rattlesnakes", en 1984, un álbum perfecto y gozoso, hasta esta maravilla que es "Antidepressant", hay dos décadas de belleza escondida, un peregrinar silencioso, en discográficas cada vez más pequeñas, alejado de la primera fila.
Cole, narrador de historias, introspectivo, cálido y cercano, honesto consigo mismo y con su música, como sólo puede serlo quien no trafica con etiquetas ni modas, entregó en 2006 una joya, otra más, de las que no deslumbra pero es auténtica. Once canciones para escuchar al atardecer o en la última hora de la noche, para sentirlas y sentir, para dejarse llevar por el paso del tiempo saboreando cada minuto. En él encontrarás momentos redondos, como "Woman in a bar", y pulsaciones profundas, como "Traveling light". Y en temas como "Everysong", con esa armónica que resuena con tantas cosas, puedes volver a esa barra de bar, o a esa mesa en una esquina, a esos lugares donde habitaron siempre las canciones y de donde nadie conseguirá echarlas.
Recomendado por Juan J. Vicedo
si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=TW31C8eCpGc
