JOE COCKER. 1973.
Nos vamos hasta el principio de la década de los 70, hasta el momento en que un crío de 12 años compra un single que tiene que oír a escondidas para evitar comentarios jocosos en el hogar familiar. Ese single era "Pardon me, sir", una pieza magistral de Joe Cocker, no suficientemente valorada ni conocida en el conjunto de su obra. De hecho, en el álbum del que procede hay temas mucho más divulgados, como "High time we went" o "Something to say", que le dio nombre al disco en Europa (en los USA se llamó simplemente "Joe Cocker").
No exagero si digo que ese single cambió (o modeló, o encaminó) mi percepción de la música. Siempre estaré en deuda con Joe Cocker por eso.
El álbum es escandalosamente bueno, con unos cortes que te rompen en dos al oírlos. Los ya citados, el "Midnight rider" de los Allman, igualmente arrollador pero enriquecido por la garganta de Cocker, Black eyed blues, que fue el más radiado, She don't mind (la cara B de aquel single) y unos temas negros, muy negros, como son "Do right woman", de Dan Penn (con un dúo vocal con Viola Wills que nos sumerge en el territorio de Janis Joplin), "Woman to Woman" y "St. James Infirmary".
Dato curioso e inhabitual es que la mayoría de los temas los firma el propio Cocker, casi todos con Chris Stainton, que anda por ahí junto con dos bateristas de lujo: Jim Keltner y Alan White.
Recomendado por Juan J. Vicedo
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