This side of Paradise

RIC OCASEK. 1986.

En los 80 queríamos pop. Y en España con tanto o más motivo que en el resto del mundo. La ola nos había llegado y nos habíamos montado en ella, dejando atrás años de oscuridad, de ruptura social, de canciones con mensaje y rock combativo. Los dinosaurios de todo tipo eran demasiado pesados para nosotros y ya no queríamos canciones que nos hicieran soñar, queríamos simplemente canciones. Bendito pop de los 80 para los que entonces teníamos veintitantos. Música para consumir, música para olvidar. Tantos nombres, tantas bandas, que entonces nos parecían efímeras.

Ric Ocasek, ese tipo delgaducho y desgarbado, nos trajo docenas de canciones con su voz tranquila, sedosa, oscura, misteriosa a veces. Primero con The Cars, y después también en solitario. En 1986, cuando el viento musical estaba empezando a cambiar otra vez, dejó caer "This side of Paradise", un álbum que transita por la peligrosa línea que separa lo sublime de lo intrascendente. Cuando arranca el primer tema, un recitado suave y una textura atmosférica te hacen pensar en la posibilidad de lo sublime; diez minutos después te has dado un baño de teclados cortesía de Greg Hawkes y piensas que tal vez esto sea solo un disco de The Cars facturado a nombre de su cantante. Y es que "Keep on laughin'", "True to you" y "Emotion in motion" bien podrían estar en un disco de The Cars. Pop excelente, pegadizo, con ese toque sutil y elegante tan de ellos, tan de él.

Pero hay algo más ahí, agazapado bajo las percusiones ochenteras y los sintetizadores: Steve Stevens anda dando guitarrazos por el fondo y entonces sí, Ric Ocasek ha vuelto a dar en el clavo, nos ha vuelto a conducir inadvertidamente a través de las bombillitas de colores hasta ese lugar oscuro donde habita el nervio de la música. Y por ahí te encuentras incluso con Tom Verlaine.

Recomendado por Juan J. Vicedo
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=f_rLlrsFvm0




A single man

ELTON JOHN. 1978.

Llegué de un modo extraño a este álbum, el primero en el que las letras no eran de Bernie Taupin. Fue por uno de esos insospechados y maravillosos errores de fabricación: un ejemplar de "Crisis, what crisis?" de Supertramp que me dejó el vecino de enfrente, tenía impresa en la cara B la correspondiente al disco de Elton John. Así, con la etiqueta y todo. Y si aquellos temas de Hodgson y Davies me habían parecido majestuosos, los de Elton estaban al mismo nivel.  Como era previsible me grabé una cinta y cuando junté dinero me compré los dos.

Ahí está la cosa, en la dichosa cara B. Nunca pongas este disco por la cara A, es una pérdida de tiempo. O al menos eso creo: desde que empieza con "Shine on through", una de tantas baladas de su autor, hasta que acaba con una excedida de minutos"It ain't gonna be easy", nada aporta a la discografía de Elton John. Ni frío ni calor. No es malo ni bueno. Si la cara B fuera igual que ésta hace muchos años que me habría desecho del disco, posiblemente la semana siguiente a haberlo comprado. Pero al darle la vuelta todo cambia.

"Part time love" es una pieza regocijante en la que el piano te pide que te levantes de tu silla, "Georgia" es uno de esos fabulosos medios tiempos de Elton (con las voces de su equipo de fútbol, el Watford, y del coro de señoritas de la calle Audley Sur, ahí queda eso), "Shooting Star" es -esta sí- una de las baladas exquisitas marca de la casa, y "Madness", lo dice el título, una locura, un frenesí, un delirio. Para acabar, "Song for Guy", uno de esos tributos fúnebres, en este caso dedicado al chico de los recados, al estilo del "Funeral for a friend" de unos años antes. Qué más da, entonces, que la primera cara no te diga nada, ya te lo dije, no la pongas, parece como si este disco estuviera pensado para que hagas eso. 

Recomendado por Juan J. Vicedo


A case of the shakes

DR. FEELGOOD.1980.

Cuando en 1980 Dr. Feelgood publicó este disco andaban claramente de bajada, tres años después de que las desavenencias con el cantante Lee Brillaux provocaran la salida del guitarrista Wilko Johnson. Tras la cota máxima que supuso el directo "Stupidity", que condensaba toda la energía de su primera etapa, los de Essex fueron perdiendo fuelle y popularidad. A Wilko Johnson tampoco le fueron mejor las cosas. Pero al fin y al cabo eran una banda de pub rock, quizá la mejor que nunca ha dado el Reino Unido, y las batallas en las que se curtían eran ésas.

Y en eso llegó Nick Lowe, que por aquellos años hizo una labor como productor impagable, y les moldeó este "A case of the shakes" que, sin perder ni un ápice de lo que Dr. Feelgod habían sido, eran y querían ser, tenía una pátina "new wave" que hacía que entrara como la seda para revolucionarte durante una intensa media hora. Desde que suena "Jumping from love to love", en una secuencia vertiginosa en la que le siguen "Going some place else" y "Best in the world", coges pista y con la breve pausa llamada "Violent love" -de vez en cuando, recordemos, hay un tema lento-, ya no vas a parar hasta el final. 

 No en vano en la portada se definía como "Perfect for parties" (a más de uno me lo llevé) y era totalmente cierto si tu concepto de fiesta se acercaba a esas anfetamínicas reuniones en espacios más o menos pequeños llamados "piso de mi amigo tal". Una última oportunidad, porque estaban a punto de llamar a la puerta gente como Duran Duran, Culture Club o Spandau Ballet, con los que las cosas y las fiestas ya no serían lo mismo.

Recomendado por Juan J. Vicedo