DERBY MOTORETA'S BURRITO KACHIMBA. 2021.
Con una cinta de hilo negro amarra su pelo la gitana. Con cordel de
colores juntan los sevillanos de la motoreta los pentagramas y las visiones de
un mundo a pie de calle y rozando el cielo. Les dio por llamarlo kinkidelia,
una etiqueta divertida de la que nadie se acordará cuando aquí no quede nadie.
Pero de su música sí. Quien se haya adentrado por los pasadizos en que deshacen
acordes y versos contra paredes de luz no podrá olvidarlo. Se fundirá la última
neurona y su eco seguirá resonando, se hará leve el zumbido de los teclados y
las guitarras, la voz del Dandy arrastrará soles hacia la última oscuridad, la
frecuencia del bajo se adueñará del movimiento de los párpados. Estallido de
sueños perseguidos, lisergia de lo cotidiano, poesía que corre como el agua por
las baldosas. “Gitana” es una cumbre del rock que nace del barro del
Guadalquivir, rumor silencioso en el que el cantante es un medium, y una voz que
no es suya sino del misterio nos recuerda que todo está baldío: viene desde el
otro lado del espejo, expresando la misma convicción con que hace muchos años
Jesús de la Rosa cantaba que todo era de color. Los Derby Motoreta no son
Triana, pero hacen bueno lo que ellos nos dijeron, que el ayer no es el hoy
ni el mañana / que es tiempo pasado. Triana fueron hijos de su tiempo, que
era el del agobio y el dolor, y DMBK lo son de los tiempos de confusión que ciegan
nuestros pasos. Y del mismo modo en que aquellos lo hicieron entonces, mientras
García Pelayo, silencioso demiurgo, jugaba al ajedrez, los brujos kinkidélicos
también llenan de luminosas mañanas su tiempo, el nuestro. Hacen comparecer
sueños de fuego y pintan en el aire caminos en los que encuentras la luna de
los sultanes y las espirales de Clapton, Bruce y Baker. Golpean tu cerebro con
despertares y arrasan tus silencios con sonidos de danzas antiquísimas, tus
soledades con silencios de cadencias frágiles y explosiones de fulgor secreto.
Échate un ratito aquí con ellos… disfruta del vértigo dulce de “El valle”, de
la melodía que corta la navaja de un riff plateado en “Caño Cojo”, de la
siembra de sonidos que amamanta el bajo en “Porselana Teeth”, de las sombras
que se enredan en los brillos de cada canción, embriágate con ellas y despierta
al otro lado del túnel, con el hilo negro en tus bolsillos agujereados de luz.
Recomendado por Juan J. Vicedo
(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=ia-iJhPhqZQ
