COPERNICUS DREAMS. 2017.
Si con su debut, “Sunrise”, me
tomé todo el tiempo del mundo antes de escribir sobre él, con esta segunda
entrega me ha bastado un fin de semana para asumir que esta banda, crecida en
la estela de Chus González, está en un momento de dulce madurez, se ha hecho
vieja sin perder la alegría por el camino y nos ofrece momentos musicales que
alimentan historias en las que la vida se viste con otros colores: los de lo
íntimo, los de la reflexión al volver la vista atrás, los de la emoción, en
definitiva. Éste es un disco que se te cuela por alguna rendija de tu alma y se
te queda dentro, te llama desde tu interior.
Como en “Sunrise”, donde había
una cierta tensión entre los dos continentes, en “The Honeymoon”, más allá de
las referencias a California, Nueva York o Memphis, Tennessee, y de la elegante
lap steel de Chus que te pasea por el corazón de América, la música tiene un
deje agradablemente británico, sobre todo en esas guitarras que te acarician
primero y te elevan después, sueños como los que soñaba George Harrison, cielos
como los que habitaba Dave Gilmour, pero que no se equivoque nadie: Copernicus
Dreams no suenan como otros, suenan como ellos mismos.
Quédese cada cual con su canción
preferida, buenas son todas: algunas siguen su curso sin salirse de él –como
las dos nupciales que abren el disco: “The wedding day” y “The honeymoon”,
otras saltan sobre puentes y desfiladeros, se revuelven sin avisar –ahí “For
you from you” y “Cheers to those days”-. Un latido las une, sin embargo, y
parece nacer del taburete de Txan Santurde: todas las canciones se buscan, unas
a otras, flotando en un mar de melodías, de voces que se pegan una a otra –imprescindible la bajista Maki Soto-, de guitarras enamoradas – bienhallado Igotz Garamendi –, teclados
crepusculares –siempre Pablo Gil esparciendo colores-. Todas me gustan, pero me quedo con “Like I do”, todavía no sé
por qué.
Recomendado por Juan J. Vicedo
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=Ii0hAvog3C0
