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Luzzy

 FERNANDO RUBIO & THE INNER DEMONS. 2025.


El Luzzy es un lugar donde se sueña. Cartagena es la costa donde el mar y la música confluyen. No había otro punto en el mapa en el que fuera posible este concierto, ni otro momento mejor. El comienzo es un manifiesto y también una declaración de intenciones: “Reborn Again”, “It Ain’t Over”, la larga introducción instrumental, los solos de Carlos Campoy y Joaquín Talismán. Fernando Rubio está de nuevo aquí, renacido, y la historia no ha terminado todavía. A partir de ahí hay que dejarse llevar, con piezas como “Get Down”, hecha para sonar en directo, con esas partes de guitarra desbordando la canción; o con la elegante “Last Night I Dreamed of You”, un sueño en si misma; con “It Won’t Take Too Long”, en la que el bajo de Román García es la pulsación del big bang, del estallido original que contiene todos los misterios del universo, y Paco del Cerro marca la cadencia de un tren invisible, y escuchamos el sonido de las ruedas en las vías, de las chispas que saltan en los raíles. “Beast of Burden”, de los Rolling Stones, se mira en muchos espejos y los rompe todos; Jon Batiste reaparece en la garganta de terciopelo de Fernando Rubio, que en “Tides” hace llorar su guitarra sobre las olas de la melodía. En “Sad Sad Day” los Inner Demons cierran todos los espacios, es la perfección de unos músicos que se reconocen a sí mismos como un todo inescindible. Trepidan las paredes y las filas de butacas cuando los tambores introducen “You Know I Know”, punteada de guitarras, un tesoro en el que cantar y navegar son sinónimos, en el que el góspel es la voz. Es el festival de jazz de Cartagena, cuarenta y tres anillos en la madera del viejo árbol. Rubio y los suyos ya se bañaron catorce años atrás en este mar de música, en la orilla por la que el sol asciende. “Thank You for Being Here” y el regreso a los ochenta con “Town Called Malice” son las cartas sobre la mesa en la despedida, el triunfo.

Recomendado por Juan J. Vicedo

(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)

Bloody Black Soul en el Fillmore Huertano

 Juan J. Vicedo y José Pita estuvieron allí 

La Autopista 61 pasa por Memphis, y por el Fillmore Huertano

Green Onions (Booker T. & The M.G.'s). 
15 febrero, 2025
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://youtu.be/5FndZG9cTUE

Highway 61 Revisited (Bob Dylan)
15 febrero, 2025
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://youtu.be/kNWz7bqOyU4


Stay Cool

 FERNANDO RUBIO. 2024.


Suena el piano y ya sabes que estás en el lugar en el que quieres estar, la playa que soñaste y no tiene nombre, a la que solo llegas si sigues la voz de Fernando Rubio como un encantamiento. El sonido tintineante de la guitarra puntúa los espacios y no puedes hacer nada, solo disfrutar de melodías perfectas y la verdad en cada verso. Las canciones que abren el disco tratan con horizontes tormentosos y escenarios en los que la pérdida del amor es una posibilidad, heridas del alma y quebrantos de salud, y no es cierto que no exista la cura: una vez más está en las canciones y en ese perezoso domingo de junio en el que las cuerdas gimen. Escucha “Lazy Sunday”, sumérgete. Cuando salgas estarás en Jamaica y tendrás sal en los labios y reggae en las caderas. En Fernando Rubio se derraman los dones cada vez que entra en el estudio y pone música a la vida. No tiene un camino que le obligue y se mueve libre, entra en el lado soleado de las calles del pop y te dice que nada ha acabado hasta que no acaba. ¿Lo dudas? Escucha “It Ain’t Over”. La música no tiene límites, ensancha los pulmones, se desliza por las arenas ardientes de los ritmos caribeños y por el blues de los pantanos, donde la noche es calurosa y en algún momento lloverá. Es el momento de abrazar a alguien, una vez más, es el momento de “Rain At Last”. Hay canciones que alientan en el corazón de un acorde que tiembla, y otras, como “12 String Poems”, que ascienden en la espiral sin fin de la psicodelia alucinada. Rubio disfruta y nos hace disfrutar, se deja caer sobre las gafas de sol del Dylan que recorría la autopista 61, rompe el aire con la cuchilla afilada de una guitarra. Tú sabes y él sabe, “You Know, I Know” es una declaración cargada de sonido caliente y salvífico, de teclados escurridizos y coros exultantes. Todo cabe en un disco que no deja de ser suyo en ningún momento, porque lo guía esa voz suya que emociona, la cadencia de las olas en su playa, esa sí, la que tú soñaste, y la escritura sutil que te enseña lo que no debes olvidar, palabras dichas como al oído en canciones de búsqueda y redención, de renacimiento y esperanza. La vida sigue su curso ahí fuera, canta ya a punto de despedirse. Es “Love Me, Love Me” y una armónica nos abandona en un espacio melancólico en el que creemos ver alejándose hacia el horizonte la sombra alargada de Neil Young. Pero no es él. Las huellas en la arena son las de Fernando Rubio. Y tal como su disco anterior, “20th Century”, se cerraba con el sol poniéndose tras las colinas, este acaba con un jubiloso anuncio: el sol volverá a brillar.

Recomendado por Juan J. Vicedo

(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)

Fernando Rubio & The Inner Demons en el Fillmore Huertano

 Bloody Black Soul. Final de un concierto muy especial en la huerta de Elda-Petrer.

Juan J. Vicedo estuvo allí.

Si no ves el video pincha el enlace https://youtu.be/dSOCqJB7gHg


20th Century

 FERNANDO RUBIO. 2022.

No es tiempo de pensar, el final está cerca. Así empieza el tercer disco de Fernando Rubio, engendrado en tiempos difíciles para todos y también para él. Si no te fijas en la letra, la descarga chispeante y fresca que abre el cancionero te invita a sentirte bien. Quizá no puede ser de otro modo, si tú también crees en el poder salvífico de la música, si sientes que los males que te acechan y la oscuridad que te rodea son solo sombras que la luz de un acorde puede apartar de ti. “It won’t take too long” abre una ventana al espíritu y el espíritu entra por ella. Es el principio de un viaje maravilloso en la voz de Fernando Rubio y en la comunión con su guitarra, de la que extrae temblores eléctricos que cruzan por todas las canciones, que te arrancan un estremecimiento íntimo en “Let it Out”, en “Ole Hostel Inn”. Su voz siempre templada y extrañamente cálida, ese discurrir tan suyo como viento en las velas, crea momentos de dulce melancolía. Rubio nos pasea por un escenario en el que la nostalgia es un recurso para embellecer el presente, para construir un futuro en el que solo importa cada día en que estás vivo, y es bueno ver que esa persona que te importa está ahí, que la carrera la corres porque ella la corre también, mensaje incontestable que “Same Race” encierra en una burbuja delicada de destellos acústicos. La vida es un blues y la compasión por uno mismo es también gasolina para que el motor siga en marcha: “Self-Pity” está ahí para recordarlo, con su lenta cadencia y la voz que parece nacer del desierto, con la armónica que borra con fuego los teclados que te han hecho entornar los ojos, olvidarte a ti mismo y sentir. Fernando Rubio sorprende abriendo puertas que no esperas, se sube a un tren de película con Cary Grant y Eva Marie Saint, te cuenta el argumento con la misma naturalidad con que te hablaría del último día de playa y el agua salada en la piel, y en ese “20th Century” en el que ellos viajaron, nos lleva hacia ningún lugar, hacia todos los lugares. El tiempo corre y las palabras que una vez fueron reveladoras ahora están colmadas de vacío: es “Wondering Aloud”, el ejercicio de preguntarse en voz alta en el que, cerca del final, el disco explota en colores, se vuelve deliciosamente pop por última vez, antes de cerrarse con el sol que se pone tras las colinas. “Behind the Hills” es la constatación de la realidad, la música que acompaña el preludio del sueño. Busca y encuentra Rubio en lo cotidiano la razón para seguir adelante, rodeado de los amigos que discretamente le arropan en el disco, pintando coros, ritmos y melodías en un disco personal y rebosante de vitalidad, impregnado de belleza y de la sabiduría del camino.

Recomendado por Juan J. Vicedo

(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)


Si no puedes ver el video, pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=YcI5gU1aX4g

Tides

FERNANDO RUBIO. 2009.

Lentamente, como las mareas, llega hasta hoy un disco que tiene más de una década. Negro desde el primer momento, desde la breve intro de guitarra de "Back on the move". Estás muchas millas lejos de casa, a merced de solos calientes, música picante, bases rítmicas que nacen en la otra orilla del océano. El bajo funky de "I'll make you feel my love" no está ahí por casualidad, aunque sorprenda encontrarlo en un plato cocinado al sur del paralelo 38. Fernando Rubio se ubica en un espacio en el que confluyen las músicas con alma y donde su exquisito hacer como guitarrista abre ventanas y su voz se cuela por ellas. En "Tides", que da nombre al disco, es imposible separar la canción de la emoción que provoca escucharla, y belleza es más que un adjetivo. Rubio navega con naturalidad en cualquiera de los registros de la música negra, y "Tears falling" es un reggae dulce y evocador salpicado de luces que llegan de los coros y del trombón y la trompeta. "I'll do it again", con su guitarra espesa y con el colorido de Carlos Campoy en los teclados tiene el groove que hace volar al blues por los atardeceres. "Please don't spoil my day" es tan contagiosa que hace olvidar que la estás escuchando en casa y no en un concierto, y la coreas y la aplaudes cuando acaba. La marea te llega a las rodillas ya en el musculoso interludio instrumental, "Bad stuff", que conduce a una carretera abierta en la tierra inconquistable de los pantanos, en la que las canciones corren y puedes sentir la brisa refrescándote la piel. Hay ecos de The Band - cómo no llevar su música en las venas - en "The sun shines"; hay un fulgor de armónica que abre "What I've got" para que la voz de Fernando Rubio la lleve a favor del viento; hay gemidos de guitarra en "Driving me mad"; hay una armonía en "Could it be you?" en la que pervive el espíritu de los sesenta. Lentamente, como las mareas, las canciones vienen y se van, "Malaventura" se disuelve como una puesta de sol. Y "Tides" sigue ahí, sin envejecer.

Recomendado por Juan J. Vicedo

Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=Q05gFEfFP2U