Pop! goes the brain

GRUPPO SPORTIVO. 1981.

El Gruppo Sportivo fue una de las bandas más divertidas del cambio de década de los 70 a los 80. Holandeses de La Haya, bajo la batuta de Hans Vandenburg, facturaban un pop brillante, a veces acelerado, a veces loco, a veces saltarín. Cantaban en inglés canciones que derrochaban sentido del humor y en las que unían melodías reconocibles y frenesí rítmico. 

En "Pop! goes the brain" ya no estaban las chicas del coro -Meike y Jose, "The Grupettes"- que habían contribuido en gran medida a su sonido festivo y desenfadado, pero la línea se mantenía con la potente base rítmica y los metales. Gruppo Sportivo sonaban como si todos los días fueran fin de semana y no existieran los lunes: "Rythm is a constant beat" se llama uno de los temas del disco, qué más se puede decir.

Un disco para disfrutar, con gemas como "Holland now", "Christine" o "My old Cortina", en las que no hay más que puro pop, ritmo, un beat constante.

Recomendado por Juan J. Vicedo



Qualsevol nit pot sortir el sol

SISA. 1975.

En 1975 Sisa, cantautor galáctico, publicó un disco que, nada más escucharlo, me reveló que ya nada iba a ser igual en mi percepción de las cosas. Que sí, que a esas alturas ya estaban hechas todas las revoluciones en el mundo, que ya habíamos pasado por todo lo nuevo que nos podían traer Lennon, Syd Barret, Hendrix, Jim Morrison, Lou Reed, Ziggy Stardust, Dylan, Dylan y Dylan, etcétera. Pero eso era en el mundo. España era una esquina donde Franco se moría y algunos cantaban Al Alba, otros A galopar, y otros L'estaca. Otros cantaban La vida sigue igual, aunque no era cierto.

Y en eso llegó Jaume Sisa, desde los márgenes, desde todo aquello que se llamó rock layetano y Grup de Folk. Desde un combo que respondía al nombre impagable de Música Dispersa. Desde la sala Zeleste en la Barcelona que miraba al infinito. Y Sisa dinamitó los cimientos de la progresía y el pensamiento ortodoxo del catalanismo y de la izquierda, les hizo un regate majestuoso y nos abrió la puerta a un universo onírico en el que todos podíamos reconocernos en nuestros sueños más íntimos. Sisa rompió las cadenas que nos ataban a la realidad y nos devolvió a los cuadernos infantiles pero también a las noches más gamberras.

Con este álbum, su segundo en solitario, inició una etapa desbordante que incluyó "Galeta Galáctica" (1976), "La catedral" (1977) y "La mágia de l'estudiant" (1979). En todos ellos germina la semilla de "Qualsevol nit pot sortir el sol", en todos se recicla el sueño, revive en múltiples formas. Después vinieron los años ochenta y su mutación en Ricardo Solfa, pagando en español su deuda con el mambo y el bolero. Sisa, como los grandes, hacía lo que le venía en gana y a contra corriente si es que era necesario.

Si nunca has escuchado este disco, no dejes de hacerlo. Nunca es tarde, aunque los tiempos de hoy no sean aquéllos, quién sabe. Déjate llevar por esa locura que se apunta en "El fill del mestre", por la desconexión que te arroja de improviso desde esa canción a "El seté cel", piérdete en la levedad metafísica del "Germà aire" y vuelve al submundo cotidiano que late en "Maniquí", esa pervertida y festiva cancioncilla. Te están esperando en el otro lado piezas maravillosas y surreales como la "Cançó de la Font del Gat" o "Maria Lluna", y tras el quiebro a la realidad que supone "Senyor botiguer", el sol saldrá si quieres, aunque sea de noche. Escucha el piano. Míralos entrar a todos, los personajes que te acompañaron cuando creías en tantas cosas que has perdido por el camino. Sisa te está esperando también a tí, en esa casa sólo faltas tú.

Rodeado de músicos que llevan los sueños por las orillas del folk urbano y la psicodelia mediterránea, Sisa entregó una obra maestra. Y si algún día después de la siesta escucho esas notas tan familiares del violín de Xavier Riba, sabré que he dejado este mundo, que he alcanzado el séptimo cielo, ése que no existe sino porque Sisa lo dibujó para nosotros.

Recomendado por Juan J. Vicedo


Running on empty

JACKSON BROWNE. 1977.


Este disco es una rareza, por dos motivos. Porque es un directo que sólo parcialmente está grabado en concierto: 3 de las 10 canciones están registradas en habitaciones de hotel durante la gira de 1977, una en la zona de ensayo del backstage, otra ¡en el autobús! Y también porque se sale de lo usual en los directos, que es tocar material previamente grabado: aquí ni una sola de las canciones procedía de los discos de estudio de Jackson Browne. 

Un puñado de buenos músicos le acompañan: entre ellos Russ Kunkel, Danny Kortchmar, David Lindley. En esos meses del verano de 1977 dieron forma a un viaje que es a la vez sonoro y vital, entregándonos piezas emocionantes como la versión de "The road" de Danny O'Keefe; ese autobiográfico "The load out" que se encadena magistralmente con "Stay" de Maurice Williams como si fueran una sola canción; "You love the thunder"; o la que da título al álbum.

Es un disco fresco, que transmite vitalidad a pesar de que su eje lo constituye la vida en la carretera, ese torbellino capaz de quemar a muchos. Browne no se deja arrastrar por la melancolía, ni la soledad, ni la tiranía del camino, y sin dejar de lado esa sensación de correr en el vacío encuentra el sentido de todo en ese verso con el que "The load out" se encamina a dar entrada a "Stay": "People, you've got the power over what we do".

Recomendado por Juan J. Vicedo

Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=oJYRtOPUonA