SISA. 1975.
En 1975 Sisa, cantautor galáctico, publicó un disco que, nada más escucharlo, me reveló que ya nada iba a ser igual en mi percepción de las cosas. Que sí, que a esas alturas ya estaban hechas todas las revoluciones en el mundo, que ya habíamos pasado por todo lo nuevo que nos podían traer Lennon, Syd Barret, Hendrix, Jim Morrison, Lou Reed, Ziggy Stardust, Dylan, Dylan y Dylan, etcétera. Pero eso era en el mundo. España era una esquina donde Franco se moría y algunos cantaban Al Alba, otros A galopar, y otros L'estaca. Otros cantaban La vida sigue igual, aunque no era cierto.
Y en eso llegó Jaume Sisa, desde los márgenes, desde todo aquello que se llamó rock layetano y Grup de Folk. Desde un combo que respondía al nombre impagable de Música Dispersa. Desde la sala Zeleste en la Barcelona que miraba al infinito. Y Sisa dinamitó los cimientos de la progresía y el pensamiento ortodoxo del catalanismo y de la izquierda, les hizo un regate majestuoso y nos abrió la puerta a un universo onírico en el que todos podíamos reconocernos en nuestros sueños más íntimos. Sisa rompió las cadenas que nos ataban a la realidad y nos devolvió a los cuadernos infantiles pero también a las noches más gamberras.
Con este álbum, su segundo en solitario, inició una etapa desbordante que incluyó "Galeta Galáctica" (1976), "La catedral" (1977) y "La mágia de l'estudiant" (1979). En todos ellos germina la semilla de "Qualsevol nit pot sortir el sol", en todos se recicla el sueño, revive en múltiples formas. Después vinieron los años ochenta y su mutación en Ricardo Solfa, pagando en español su deuda con el mambo y el bolero. Sisa, como los grandes, hacía lo que le venía en gana y a contra corriente si es que era necesario.
Si nunca has escuchado este disco, no dejes de hacerlo. Nunca es tarde, aunque los tiempos de hoy no sean aquéllos, quién sabe. Déjate llevar por esa locura que se apunta en "El fill del mestre", por la desconexión que te arroja de improviso desde esa canción a "El seté cel", piérdete en la levedad metafísica del "Germà aire" y vuelve al submundo cotidiano que late en "Maniquí", esa pervertida y festiva cancioncilla. Te están esperando en el otro lado piezas maravillosas y surreales como la "Cançó de la Font del Gat" o "Maria Lluna", y tras el quiebro a la realidad que supone "Senyor botiguer", el sol saldrá si quieres, aunque sea de noche. Escucha el piano. Míralos entrar a todos, los personajes que te acompañaron cuando creías en tantas cosas que has perdido por el camino. Sisa te está esperando también a tí, en esa casa sólo faltas tú.
Rodeado de músicos que llevan los sueños por las orillas del folk urbano y la psicodelia mediterránea, Sisa entregó una obra maestra. Y si algún día después de la siesta escucho esas notas tan familiares del violín de Xavier Riba, sabré que he dejado este mundo, que he alcanzado el séptimo cielo, ése que no existe sino porque Sisa lo dibujó para nosotros.
Recomendado por Juan J. Vicedo
Si no puedes ver el cielo pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=rPzZcFFyJLQ&index=4&list=LLrJJ4wCthElTY5cZymhUw1g
QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL https://www.youtube.com/watch?v=9C-SjuP0wZo&index=5&list=LLrJJ4wCthElTY5cZymhUw1g

Hola Juan J. Acabo de descubrir a Sisa a través de este blog. Gracias!
ResponderEliminarVeo que te gusta la buena música y que has escrito sobre Dylan. Un crack.
Yo soy fan de otro crack: El gran Leonard Cohen.
Saludos!
Juanjo Enrique
Me alegro entonces. Nuestro común amigo Javier, gran seguidor de Cohen, estuvo presente en aquel festival de Canet al que pertenece el video de El seté cel. Saludos.
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