Mostrando entradas con la etiqueta Bob Dylan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bob Dylan. Mostrar todas las entradas

Springtime in New York

 BOB DYLAN. 2021.

No tiene fin Bob Dylan, como el firmamento, y en él siempre queda una estrella que nunca habías visto, un planeta escondido, una galaxia entera oculta tras el polvo estelar. Ha llegado a finales de septiembre Springtime en New York, la decimosexta entrega de las Bootleg Series, sus colecciones de descartes, tomas alternativas o conciertos de hace décadas. Llega en otoño, pues, y más de treinta años después la primavera neoyorquina, centrada en los meses de abril y mayo de 1983, cuando grabó el álbum Infidels. La deslumbrante compilación contiene grabaciones datadas entre 1980 y 1985, un período en el que Dylan desconcertó a sus seguidores con sus canciones de alabanzas al Señor, salió de su etapa cristiana modernizando su sonido en Infidels y lo tiró todo por la borda al intentar sin éxito sumarse a la más trivial música ochentera en Empire Burlesque, un disco que es como echarle gaseosa a un buen vino. El paso del tiempo ha permitido una mejor perspectiva de aquella época, y el período cristiano, tan denostado en su momento, adquirió el merecido reconocimiento y los laureles definitivos llegaron con la publicación en 2017 de The Bootleg Series Vol. 13: Trouble No More (1979-81). De Infidels se intuía que siendo un buen disco pudo haber sido mucho mejor, porque ya en 1991 The Bootleg Series Vols.1-3 (Rare & Unreleased 1961-1991) avanzó que existían joyas desconocidas, entre ellas la impresionante “Blind Willie McTell”. Sin embargo Empire Burlesque seguía arrumbado en su condición de experimento fallido. Hasta ahora.

Una de las virtudes de esta colección, en su formato de caja de 5 CD, es precisamente descubrir que Empire Burlesque pudo haber sido lo que no fue, un excelente disco. Dylan grabó una lista de canciones que son exactamente lo que en su día adivinábamos tras los aborrecibles arreglos: grandes canciones que se echaron a perder cuando reclutó al productor Arthur Baker con el expreso encargo de que las acercara al sonido imperante en los años 80. En las notas de esta edición Baker confirma lo que ya se contaba en el libro Crónicas vol.1, que fue él quien le pidió una canción acústica para cerrar el disco, y explica por qué: ante todo era un fan suyo y el trabajo que había hecho para él suponía traicionarle, necesitaba al menos un vislumbre del verdadero Dylan. Eso fue “Dark Eyes”, un aliento de autenticidad en un disco de plástico barato. Por eso, descubrir qué había en el origen compensa la espera: los premios principales son poder escuchar “I Remember You” y “Emotionally Yours” con una hondura que los almibarados retoques le hicieron perder; asistir a la gestación de “Tight Connection to Your Heart” desde descartes de “Someone’s Got a Hold in My Heart”; dejarse arrasar por la torrencial “New Danville Girl”, que no encontró su sitio y se reencarnó un año después en “Brownsville Girl”; y debatirse sobre cuál de las dos versiones de “When the Night Comes Falling from the Sky”, la lenta o la rápida, hubiera sido la preferida para sustituir a la insustancial toma que se alojó en Empire Burlesque.

Decía que esta es una de las virtudes de Springtime en New York, no la única. ¡Qué decir de las canciones descartadas de Infidels! Ya sabíamos que era un crimen que “Blind Willie McTell” se hubiera quedado en el camino, pero admitíamos una explicación porque la versión acústica que conocimos en 1991 encajaba difícilmente con el tono del disco. Pero hoy, escuchando limpia y lustrosa la versión eléctrica que había circulado ya en copias pirata, nada justifica que fuera sustituida por “Union Sundown”. La impresión de que el resultado del disco habría mejorado con otras canciones excluidas se refuerza con nuevas versiones de “Tell Me” y “Lord Protect My Child”, distintas a las dadas a conocer en The Bootleg Series Vols.1-3 (Rare & Unreleased 1961-1991), pero sobre todo con la descomunal “Too Late”, una canción de la que es imposible desengancharse en cualquiera de las dos tomas que se ofrecen y que en solo dos días se transformó en “Foot of Pride”, igualmente descartada, que aquí aparece en una versión deslumbrante. ¿Alguien quiere más de las sesiones de Infidels? Lo hay, por ejemplo dos tomas bellísimas de “Don’t Fall Apart on Me Tonight”, planteamientos luminosos de “I and I” y “Neighborhood Bully”, que suena más simpática que militante, sin dejar de serlo, o un “Jokerman” a medio vestir, más dylaniano.  Y “Death Is Not the End”, que nació aquí con aromas de gospel antes de acabar años después en el álbum Down in the Groove.

Sigamos. Shot of Love es el menos cristiano de la trilogía que conforma con Slow Train Coming y Saved y el que tuvo una producción más errática. Ambas cosas quedan de relieve con los cortes incluidos en Springtime en New York, en el que versiones alternativas muy apreciables de “Angelina” y “Lenny Bruce” comparten espacio con un buen número de descartes dignos de disfrutar, entre ellos “Borrowed Time” o la inacabada “Don’t Ever Take Yourself Away”, con aires caribeños que vienen desde Desire.  Otro Shot of Love, en definitiva, habría sido posible, ni mejor ni peor. Dylan tomó un camino y unas opciones, y ahora conocemos otras, muy disfrutables. La caja se completa con grabaciones de alta calidad de los ensayos en los estudios Rundown, en Santa Mónica, que dan la oportunidad de saborear la complicidad de los músicos, el sentido de la improvisación. Salvo un par de cortes, “Señor”, del entonces reciente Street Legal, y “To Ramona”, regreso a su etapa inicial, el resto son abordajes de canciones ajenas, destinadas a los conciertos de la gira inminente, incluyendo reinterpretaciones más que peculiares (“Fever” o “Sweet Caroline”).

Abunda Springtime en New York en canciones nunca publicadas oficialmente y en escogidas versiones alternativas, escapando así de la abrumadora repetición que ha caracterizado a otros volúmenes de la serie, como es el caso de The Bootleg Series Vol.12: The Cuttin’ Edge (1965-1966)  o The Bootleg Series Vol.14: More Blood, More Tracks. Pero sobre todo ofrece una visión diferente al plantear la posibilidad de que algunos álbumes del período 1981-1985 pudieron haberse alejado mucho de lo que finalmente fueron. En este sentido Springtime in New York aporta mucho más que, por ejemplo, los volúmenes 10 (Another Self Portrait) y 13 (Travelin’ Thru 1967-69), o que el destacable esfuerzo arqueológico de The Bootleg Series Vol.11: The Basement Tapes Complete, que derrochan riqueza pero sin separarse sustancialmente de las obras de referencia. Dylan, ya lo sabemos, contiene multitudes, y cualquier regreso a las infinitas partes de su pasado todavía por descubrir es motivo de gozo. Él sigue adelante, como siempre, y ya anuncia su próxima gira, presentando su disco de 2020, Rough and Rowdy Ways, que arrancará en Milwaukee el próximo 2 de noviembre.

Recomendado por Juan J. Vicedo

(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)

Si no puedes ver esta maravilla, pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=di6wU11_4Wg

Así vimos a Bob Dylan esta semana


Con absoluta puntualidad, a las 22:00, las luces ambientales se apagan, la banda (vestidos de riguroso negro) se sitúa y suenan los primeros acordes de Things have changed. Unos segundos después aparece Dylan, vistiendo un traje de chaqueta blanco (a diferencia  de los miembros de su banda) sobre camisa negra y una cinta negra en su sombrero. Como si el público no estuviese presente o él no escuchase los aplausos, empieza a contarnos sus historias.  Tras algo más de dos horas (incluyendo un descanso de 20 minutos y un breve receso antes de los dos últimos temas) no sé cómo agradecer lo que nos ha demostrado esta noche.
¿Qué me pareció el concierto?  Perfecto.  El entorno era inmejorable, la banda sobresaliente, del maestro poco puedo añadir a lo que ya sabéis y en cuanto al repertorio… sólo él es capaz de elegir el setlist que interpretó.  Sus detractores dirán que no saluda al público, que no canta como antes, que no presenta a los músicos de la banda, que no se despide al finalizar el concierto y que además (por si todo lo anterior fuera poco) no ha tocado sus canciones más famosas. Todo esto es cierto, pero olvidan que Dylan siempre ha ido contracorriente y ese es uno de los muchos motivos por los que le idolatramos. En su juventud podía haber continuado su exitosa carrera como cantautor folk, pero electrificó su música aunque disgustase a aquellos fans que le llamaron Judas.  A sus 74 años, lejos de acomodarse y “vivir de rentas”, se sigue exponiendo a las críticas y  basa el Never Ending Tour en canciones de sus últimos discos, que posiblemente resulten desconocidas a gran parte del público.  Admiro profundamente a The Rolling Stones, pero ¿os imagináis un concierto basado en sus últimos discos?   ¿Y qué ocurriría si el concierto fuese de algún artista más mainstream como U2 o Springsteen?
Esto sólo puede hacerlo Dylan. 53 años después de iniciar su carrera, sigue escribiendo grandes canciones y dejando a un lado su pasado y su propio mito, las interpreta como si fuera un joven que quiere darlas a conocer en sus conciertos a fin de alcanzar el éxito. Forever young.
Gabriel Ruiz estuvo en Barcelona, el sábado 4 de julio.

Llevo desde el lunes escuchando una y otra vez "Modern Times" y "Tempest", repetidos alternativamente, para poder mantener en mi memoria lo que fue un concierto digno de unos grandes profesionales de la música, dirigidos por un ministril que ha sabido narrar cinco lustros de la historia reciente, de las sensaciones humanas, de amores y desencuentros a través de las imágenes que su voz deconstruida por la evolución, pero, siempre corrosiva y transmisora de sus visiones. Del concierto, nada hay que decir, sólo, sentirlo y responder a su provocación, llorar con sus imágenes tristes, reír con su ácida ironía, reaccionando según provoca, soplando en el viento, en definitiva, "singin' a little bit of this Workingman's Blues".
Josep Gallel estuvo en Madrid el lunes 6 de julio.

Disfruté. Sabía lo que iba y me encontré más. Me encontré a un Dylan que hace lo que quiere con su voz: entonarla hermosamente en "Duquesne Whistle", aterciopelarla en "Full moon & empty arms" o rasgarla en "Long and wasted years".  Me encontré a un Dylan que nos ofrece sus canciones más recientes, o sea las de los últimos 15 años, pero que cuando aborda un clásico como "Blowin' in the wind" parece nuevo. Aunque, claro, eso lo ha hecho siempre. Y me tuve que tragar eso que dije por escrito acerca de que me aburre cuando toca la armónica. Y a ratos me emocioné, porque todo esto son emociones, trozos de tu vida que pasan de nuevo ante ti. No importa la distancia emocional que el Maestro ponga en sus actuaciones, esa distancia definitivamente la medimos cada uno de nosotros.
Juan J. Vicedo estuvo en Madrid el lunes 6 de julio.


Hace ya mucho tiempo que una gira del maestro por nuestro país ha dejado de ser noticia de primera plana en los diarios y resto de medios. Ni siquiera en los medios más locales. Pero ya dejó de serlo en 1995 cuando en un Julio como este le vi por primera vez en la Plaza de Toros de Bilbao. Aquella ocasión fue un bautizo en toda regla. Tanto por su potente propuesta eléctrica como por escuchar por primera vez como el genio de Minnesota retorcía sus canciones para ofrecerlas renovadas y con nuevos matices. Reconozco que la experiencia fue agridulce pero tremendamente instructiva. Ese fue el día en que entendí que Dylan es alguien diferente y que en su diferencia está la fascinación que siento por él, más allá de lo portentoso de su catálogo.
Esta vez el reencuentro sería en Donosti. Y además, acudía solo por primera vez. Toda una experiencia que disfruté de forma muy intensa. Desde que arranqué el coche al ritmo del Modern Times, el trayecto durante los 66 kilómetros que me separan de la Bella Easo, mi llegada a la (en ese momento) desértica Plaza de Toros, la salida al escenario del genio de Duluth hasta la emocionante despedida con un apabullante Love Sick que me dejó absolutamente desarmado. Degusté el menú como comensal exclusivo, paladeando todos los guiños que Dylan fue dejando a sus oyentes mas atentos y al mismo tiempo deseando que mucha parte del público que acudió a la cita dejara de molestar con paseos en medio de actuaciones y frases despectivas hacia lo que ellos entendían que no era el Dylan que han conocido. Como me dijo un buen amigo al final del concierto: “la mayoría no saben a lo que vienen”.
Dicen que cuando uno se está muriendo ve su toda su vida pasar ante sus ojos. Creo que ir a ver y a escuchar a Dylan es algo parecido. Pasan por tu cabeza cientos de visiones, imágenes  y sonidos de la carrera del de Duluth y aunque intentas concentrarte en lo que el ofrece (maravillosas Forgetful Hearth o Simple Twist Of Fate y poderosas las infravaloradas perlas de Tempest) al final te quedas con lo que es para ti Bob Dylan. Y para mí, es único. El día que no esté con nosotros, todos los demás subirán un escalón. God Bless You Bobby.
Héctor Neira estuvo en Donosti el sábado 11 de julio.

DEL CONCIERTO DE MADRID:

BLOWIN' IN THE WIND (PRIMER BIS)
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=BKIq54CwxmM

LOVE SICK (SEGUNDO BIS) 
 Si no puedes ver el video, pincha el enlace https://youtu.be/Qw0qbDWAtAM

Shadows in the night

         BOB DYLAN. 2015.
  Hemos leído los muchos comentarios sobre el último album de Dylan y la mayor parte de ellos han sido loatorios para este Shadows in the night. Mi opinión es que nos encontramos ante una pequeña gema dentro de la variada discografia del genio de Minnesota.

            Mucho se ha dicho sobre un supuesto homenaje a Frank Sinatra. De hecho, ayer en una tienda de mi ciudad, un lugareño preguntó a la dependienta por el disco de Dylan sobre Sinatra.  Confieso que he reescuchado “Where are you?", el disco de Sinatra en el que se contienen cuatro títulos que canta Dylan (I’m fool to want you, The night we called it a day, Autum leaves y Where are you) Este álbum de Sinatra fue el primero grabado para Capito Records y el primero grabado en Stereo. Supuso la ruptura con Nelson Reedle y la llegada de un director de orquesta más sobrio y comedido, Gordon Jenkins.

            Lo primero que hay que decir, por obvio no menos cierto, es que nadie puede compararse con la voz de Sinatra. No ha habido otra voz igual. Ahora bien, en lo que no estoy tan de acuerdo, es que Dylan haya pretendido homenajear a Sinatra, ni siquiera revisitar o reconstruir, o, incluso, deconstruir su repertorio. Es más, puedo sostener que este álbum, si queremos buscar paralelismos, habría que aproximarlo más a Billy Holliday. He escuchado la versión que hace de I`m fool to want you en Lady in Satin, la obra maestra de la Holliday, y ese aire de desesperación y de nostalgia se aprecia más en la forma de cantar de ésta con Dylan, que de éste con Sinatra.

            Con independencia de las concomitancias que se quieran buscar, encontrar o presumir, este álbum de Dylan es inconmesurablemente bello. ¿Qué ha sido de la voz aguardentosa y rasgada de Dylan? Canta como un ángel, quizás del infierno, pero ángel al fin y al cabo.

            Es un disco para escucharlo. En silencio. Con atención al fraseo y dicción. Las palabras salen con delicadeza. Que cursi parece quedar pero es la sensación que tienes cuando escuchas, piensas y disfrutas de cada canción.

            A veces pienso de si podría haber sido la banda sonora de One from the Heart de Coppola, que tan maravillosamente cantó Tom Waits. Es la nostalgia, es el dolor. Es en definitiva el amor por la pérdida de ese tiempo que se consume y que nos agota la existencia inexorablemente.

            Oyendo este disco de versiones, podemos afirmar que aquel Blue Moon de Self Portrait, fue otra maravilla que no supimos entender en su momento. Años después, Bob Dylan nos da la clave, y no es otra que la de amar como tuyo lo hecho por otros, y este amor es lo que le otorga el carácter de obra maestra. Sí, y puede que parezca exagerado pero solo pido que escuchéis Shadows in the night en silencio y que la voz de Dylan os lo explique.

Recomendado por José Pita


Si no puedes reproducirlo correctamente, pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=6S7nTLeMdAk