JUAN Y LA HORMIGA
Juan Pablo Mazzola se nos ha
presentado en los últimos años bajo distintas personificaciones, con distintos
colaboradores, pero cada proyecto brota de un espíritu común y bebe de las
mismas fuentes, las del power pop más elegante. Da igual que el nombre sea Baby
Scream, o Multiverzal o, como ahora, Juan y la Hormiga, Mazzola es reconocible
al instante, es ese amigo que viene de lejos a tu reproductor y canta mientras
tú entornas los ojos. La Hormiga, o Muchas Hormigas, o como quiera llamarse la
próxima vez es María Mathe, quien mejor conoce al músico y que en este disco
dedicado a Valencia, la tierra que les acogió a ambos, se une a él y hace fácil
aquello de “y dos fueron uno”.
“Valencia” son armonías y luz mediterránea. Se abre con “After the War” y un fraseo tembloroso, para que una guitarra subraye el alejamiento de los tiempos oscuros; el gemido de la lap steel anuncia el día y la luz y la sonrisa de ella, la curación de las heridas. “About Us” es minimalista, una guitarra acústica está en el inicio que nos lleva a la asunción de un nuevo horizonte festivo, esperanzado, en la estela de una echadora de cartas, una hija y un montón de gatos. La guitarra vuelve a gemir en “Cupid’s Arrow” y es el sonido de la felicidad, y hay un teclado que empuja la canción hacia la ruleta rusa que es la vida, porque este disco no tiene otro escenario que la vida por la que los pequeños seres nos movemos. “Play This Game” es un dúo vocal con la belleza de quien canta bajo las estrellas y la noche, mientras el mundo da vueltas. Una suave cadencia te embelesa. “One Way Ticket” el delicioso pop, he-he-hey, es lo mejor que puedes hacer cuando la línea privada de tu dios siempre da señal de ocupado, abandonarte a las guitarras distorsionadas, refugiarte en un lugar en el que gritar y cerrar los puños. En “Stereo” las voces se solapan sobre un riff infatigabe, crean un espacio armonioso en el que irrumpe un punteo que trae luz. Llegas al final. “The Most Beautiful Bride” es la despedida aterciopelada en la que la música besa la orilla del folk y la melodía se aleja en las aguas y nunca acaba, sigue en tu mente. Juan y la Hormiga. Valencia. Un sentimiento universal, sumérgete en él.
“Valencia” son armonías y luz mediterránea. Se abre con “After the War” y un fraseo tembloroso, para que una guitarra subraye el alejamiento de los tiempos oscuros; el gemido de la lap steel anuncia el día y la luz y la sonrisa de ella, la curación de las heridas. “About Us” es minimalista, una guitarra acústica está en el inicio que nos lleva a la asunción de un nuevo horizonte festivo, esperanzado, en la estela de una echadora de cartas, una hija y un montón de gatos. La guitarra vuelve a gemir en “Cupid’s Arrow” y es el sonido de la felicidad, y hay un teclado que empuja la canción hacia la ruleta rusa que es la vida, porque este disco no tiene otro escenario que la vida por la que los pequeños seres nos movemos. “Play This Game” es un dúo vocal con la belleza de quien canta bajo las estrellas y la noche, mientras el mundo da vueltas. Una suave cadencia te embelesa. “One Way Ticket” el delicioso pop, he-he-hey, es lo mejor que puedes hacer cuando la línea privada de tu dios siempre da señal de ocupado, abandonarte a las guitarras distorsionadas, refugiarte en un lugar en el que gritar y cerrar los puños. En “Stereo” las voces se solapan sobre un riff infatigabe, crean un espacio armonioso en el que irrumpe un punteo que trae luz. Llegas al final. “The Most Beautiful Bride” es la despedida aterciopelada en la que la música besa la orilla del folk y la melodía se aleja en las aguas y nunca acaba, sigue en tu mente. Juan y la Hormiga. Valencia. Un sentimiento universal, sumérgete en él.
Recomendado por Juan J. Vicedo
(Reseña publicada originalmente en Dirty Rock Magazine)