El Patio

TRIANA. 1975.

Vamos con el que, sin discusión de ningún tipo, es el disco más arrebatador que se ha hecho en España en el siglo pasado. Cierto que habrá quien disienta, pero no importa, aquí cabemos todos. Pero yo no me voy a bajar del burro: la opera prima de Triana puede con todo. Porque es magia y aire puro de Andalucía que se vistió de rock, por obra y gracia de un inspiradísimo Jesús de la Rosa, alma mater de ese trío irrepetible de almas que formó con Tele Palacios y Eduardo Rodríguez.

A quien no le guste el rock progresivo le sobrará densidad sonora y barroquismo, es cierto. A quien no le vaya el flamenco, le sobrará casi todo, también es cierto. A quien no le gusten los temas largos, le sobrarán esas dos joyas que abren cada cara, "Abre la puerta" y "Sé de un lugar", esto también es así. Pero para quien no le hace ascos a nada de eso, este disco sin nombre al que todos llamamos "El Patio" es algo único, el destilado del matraz de un alquimista, en donde se mezclan sentimientos que rompen el corazón y músicas que te transportan a ese patio secreto de la portada, cualquier patio, todos los patios.

Temas ya míticos como los citados, o "Luminosa mañana" (¡cuánta luz ahí!), o "El lago", esa experiencia lisérgica que no viene de Ibiza ni de San Francisco ni de las lluviosas islas británicas, o la maravillosamente sencilla "Todo es de color", compuesta por Manuel Molina y Tele Palacios -sí, en los inicios por allí andaba Manuel también, antes de ser la otra mitad de Lole- .

En fín, una obra no superada, ni siquiera por ellos mismos.

Recomendado por Juan J. Vicedo



N.E.W.S.

PRINCE. 2003.


Hay músicos cuyo cerebro puedes imaginar desbordado de colores, colores que son sonidos que lo pueblan y fluyen llenando todos los resquicios, que cambian a cada instante, a veces lentamente y a veces de modo vertiginoso, aparecen y reaparecen, se van, se pierden, explotan, se transforman, y algo de eso, quizá una pequeñísima parte solo, acaba llegándote en formato disco o, si tienes esa suerte, en un concierto. 

Hablo de unos pocos privilegiados y entre ellos, que se cuentan con los dedos de una mano, estaba Prince. Y entre la borrachera de música que nos ha dejado me quedo hoy, en el segundo día del mundo sin su príncipe, con este fascinante N.E.W.S., un atípico álbum en el que el genio de Minneapolis se manifiesta en todo su misterioso esplendor. Un disco enteramente instrumental en el que no hallarás sus falsetes, ni sus adornos vocales, ni esa voz seductora y granujilla, pero en el que está contenido y liberado todo su talento. 

Jugando con el doble sentido del título, que nos remite a las noticias y al mismo tiempo a los cuatro puntos cardinales, grabado en el estudio de su mansión de Paisley Park en un solo día, nos lleva en un viaje de fusión de jazz y rock y funk y música progresiva de norte a este y de oeste a sur por todo el planeta y, también y de una manera sutil y velada, por lugares desconocidos y a la vez reconocibles del planeta Prince. 

Cuatro temas en los que se encarga de las guitarras, teclados y percusión, acompañado al saxo por Eric Leeds (con el que compartió el proyecto funky-jazzístico Madhouse) y por los miembros de su banda en ese momento, la New Power Generation, Rhonda Smith al bajo, Renato Nieto al piano y sintetizadores, y John Blackwell a la batería. 

Y como muestra de que todo lo inconmensurable puede de algún modo medirse, cada uno de los temas dura exactamente 14 minutos.

Recomendado por Juan J. Vicedo



Si no puedes oír el audio pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=hOfHLluh--I


In the airplane over the sea

NEUTRAL MILK HOTEL. 1998.

Toda una obra de arte de un genio atormentado que apareció en 1998 y desapareció de la escena musical, sin que durante más de una década supiéramos nada de este grupo liderado por Jefferson Mangum.

Segundo y último álbum de Neutral Milk Hotel que arrolla desde su primera escucha con una voz desgarradora y con un aluvión de instrumentos que desborda cualquier imaginación para contar una narración en la que las imágenes más surrealistas se mezclan en momentos de cálida intimidad y derroche de orgiástica instrumentación.

Una obra genial, una locura conceptual de una persona de la que se conoce que nació en Lousiana y que había sido disc jockey en su ciudad natal y que se juntó con los amigos de la juventud para hacer este disco que ha pasado a la historia como la magna opera de la indie psicodelia, o como se la quiera llamar. Pero la música es la música y es difícil definir obras como ésta en la que todo nos queda a trasmano. Y lo mejor es escuchar, escuchar, escuchar…

Recomendado por José Pita

Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=hD6_QXwKesU