ST. PAUL & THE BROKEN BONES. 2014.
Hace ya un año que se publicó el primer disco de estos chicos de Birmingham, Alabama, y justo ahora nos han hecho la visita de rigor, en este caso también la primera, para traernos a casa un caudal irrefrenable de soul sureño que no sólo no oculta sus fuentes sino que les rinde tributo. Y en esos orígenes está de manera más que evidente el espíritu de Otis Redding, al que no puedes dejar de evocar oyendo a St. Paul & The Broken Bones.
Es quizá ése uno de los mayores atractivos del proyecto de Paul Janeway (voz) y Jesse Phillips (bajo): la honestidad de su propuesta. Una propuesta secundada por unos teclados muy groovy, los metales necesarios (trombón y trompeta), un guitarrista elegante como es Browan Lollar, y una batería en su punto. Lo dicho, siete chicos de Alabama. "Esto es lo que es, señores", parecen decirnos, "lo que nos hace disfrutar y esperamos que a ustedes también". Puro soul vibrante en el disco y mucho más intensamente en el directo. Nada nuevo bajo el sol puesto que nada más necesitamos, pero servido con brillantez y buen gusto, con el exquisito sentido del tempo que Janeway vuelca en su voz para llevarnos de una canción a otra.
Grabado a medias entre Sheffield y Muscle Shoals, o sea, en el corazón de uno de los territorios más fértiles del soul, su casa, puedes encontrar temas arrolladores como "I'm torn up" o "Like a mighty river", auténticas bellezas como "It's midnight" o "Let it be so", o piezas con vocación de clásicas como "Call me" o "Grass is the greener". Doce temas que elevan el ánimo, invitan a mover el cuerpo y a agradecer que la semilla del soul siga germinando.
Recomendado por Juan J. Vicedo
Madrid, 16 marzo, 2015.
Si no puedes ver bien el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=bLyjPMfFdd8

Aaaaaghh!! Qué discazo amigo. Yo estaba allí, casi en primera fila. Fue increible. Como una banda de la otra punta del planeta y con un solo disco levantó una sala entera que bailaba, reía, cantaba, gritaba y le proyectaba energía como hacía mucho que no veía en un concierto. Y eso en su primer round en la capital del reino.
ResponderEliminarUn saludo
Sí, tenía claro que no podía perdérmelo. 400 kilómetros no son nada! Tienes un par de vídeos más en mi blog lateDoor.blogspot.com.es Y gracias por pasarte y comentar
Eliminar