PETE TOWNSHEND. 1980.
Veo la etiqueta en la carátula y me sorprende haber pagado 5.99 libras en la HMV shop, lo que al cambio de aquel año de la guerra de las Malvinas eran muchas pesetas para un estudiante de tercero. Me digo, intentando recordar la causa, que mucho me debió atraer este disco de Townshend, si tenemos en cuenta que, además, nunca he sido demasiado fan de The Who. Tal vez el motivo arrancara de esa portada -y su negativo en la contraportada- magníficamente dibujada sobre una fotografía, en la que se reflejan los estados de ánimo del borracho de barra de bar. O sea, él.
En cualquier caso, mereció la pena llevarme en la maleta este primer disco de Pete Townshend, en el que aparecen entremezclados sus problemas con el alcoholismo y las drogas, las penas del amor y el desamor, y una buena dosis de espiritualidad oriental, y que en realidad podía haber sido un álbum de The Who mayúsculo, algo de lo que se quejó en su día Roger Daltrey, quien creía que esas canciones habrían funcionado muy bien con la banda. Pero Townshend prefirió grabarlo por su cuenta, tras descartar algún corte en el que participaron John Entwistle y Keith Moon.
Los diez temas del disco discurren en gran parte por aguas calmas, los clásicos temas de tempo medio en los que la voz de Townshend se mueve con frecuencia hacia ese falsete conmovedor que te toca la fibra y te dice que sí, que bajo la piel de todos los rockeros anida el sentimiento. Ahí está "I am an animal" para recordártelo. "And I moved", "A little is enough" y "Let my love open the door", que llegó a entrar en el Top Ten, se nos sirven con su ración de sintetizadores, que para eso estábamos en los 80 y Townshend llevaba jugando con esos irritantes aparatitos ya muchos años, así que lo hace por derecho. Otra cosa son "Rough boys", que abre el disco con contundencia, y "Jools et Jim", que cierra la primera cara con una energía que deja claro quién es el padre de todos los mods de este mundo.
Recomendado por Juan J. Vicedo
Si no puedes ver el video pincha el enlace https://www.youtube.com/watch?v=QDv8xgMgE6g


Un discazo que, con Who o sin ellos, suena a Who, así que no me queda sino darle la razón a Roger Daltrey y archivar mi ejemplar en la "W" en lugar de en la "P", más que nada por fastidiar al viejo Pete, si alguna vez llega a enterarse. Es curioso este fenómeno de músicos de bandas míticas intentando mear en las farolas; algo parecido a aquellos Collins-Gabriel de quienes nunca llegamos a enterarnos si querían diferenciarse o parecerse al otro. Gracias por el artículo.
ResponderEliminar