Mugiboogie

MUGISON. 2007.

Mugison, para quien no lo conozca, es un músico islandés muy a tener en cuenta. Nacido en Isafjordur -para entendernos, fiordos del Noroeste, un lugar muy alejado de todo-, a los seis años su familia se trasladó a Cabo Verde -islitas de África Occidental con un clima y un estilo de vida radicalmente opuesto-. Mientras su padre enseñaba a los nativos las artes de pesca, el chaval disfrutó durante tres años de los beneficios de la no escolarización formal -que no es lo mismo que no aprender nada-. A los diez años se mudaron a Reykjavík -capital europea, a su manera, claro-, y a los catorce a la isla de Hrísey -en el Ártico, todavía más alejado de todo, incluso de Islandia-. En ese momento de su vida conoce al poeta y músico islandés Kjatar H. Grettarsson y decide ser como él. Gretarsson le da a conocer la obra de gente como Frank Zappa, y se convierte en su maestro. Mugison se vuelve a Reykjavík, donde en esos años -estamos en los 90 ya- suenan Nirvana y Bjork, y empieza a despuntar también Sígur Ros. Para completar el perfil, en el año 2000, con 24 años, estudia un curso de arte en Londres y se interesa en la música electrónica y en la composición con ordenador.

Con todas esas experiencias e influencias, Mugison es capaz de cualquier cosa. Su periplo geográfico sin duda ha dejado huella en su personalidad y en su obra. "Mugiboogie", su tercer álbum, lo denota. Ahí puedes disfrutar de casi cualquier cosa, desde melodías etéreas, en las que el cielo de Islandia te atraviesa los ojos mientras escuchas, a ráfagas grunge que te agujerean la camisa y los oídos. Su voz rasgada a veces y a veces velada te transporta con su peculiar modo de fundir las influencias folk, blues, rock, soul, jazz, y pop, sin ser nada de eso claramente y todo a la vez.

Mugison y punto. Ahí van dos ejemplos.

Recomendado por Juan J. Vicedo






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